Cafeína
Cien miligramos, más o menos lo que da un espresso cargado. Solo que aquí la cafeína va acompañada. La acompañan L-teanina y taurina.
Está todo en la etiqueta — agrupado por lo que realmente hace por ti: energía limpia, mente más clara, una ayuda para tu metabolismo y un brillo desde dentro. Sin «mezclas» misteriosas.
Cien miligramos, más o menos lo que da un espresso cargado. Solo que aquí la cafeína va acompañada. La acompañan L-teanina y taurina.
El segundo de la etiqueta, no el último. Y desaparece en el café: ni poso, ni regusto, ni nada que notes.
Seis vitaminas del grupo B que si no acabarías comprando en pastillas. Aquí ya están en la taza — y contribuyen al metabolismo energético normal y a disminuir el cansancio y la fatiga.
Normalmente viene en su frasquito caro y se recuerda como el capricho. Aquí está sin más, en el café.
Del coco nos quedamos solo con las dos cadenas más cortas. Secadas en polvo para que se disuelvan limpias, sin película de grasa por encima.
Ochenta y cinco miligramos, que ya es una cifra que cuenta. La colina contribuye al metabolismo normal de los lípidos y de la homocisteína.
El cuerpo tarda horas en sacarla de la comida con proteína. Aquí le llega lista y medida.
El ingrediente que todo el mundo tiene fichado por las bebidas energéticas. Esta vez sin el azúcar que suele venir detrás.
La mitad tranquila de la pareja. Es lo que hace que el té verde sea té verde — en una dosis que ninguna taza de té alcanza.
Elegimos la forma tartrato por una razón muy simple: la otra amarga.
El mismo grano, solo que sin tostar. El tueste se lleva los ácidos clorogénicos, así que los añadimos aparte.
Poca cantidad, mucho trabajo. El cromo contribuye a mantener niveles normales de glucosa en sangre — y aquí llevas el 38% de la ingesta diaria de referencia.
De Ceilán, no cassia. La cara, la suave, la de verdad — y el motivo de que la taza sepa cálida y no solo esté caliente.
Los gingeroles son lo que pica cuando el jengibre pica. Aquí van medidos: para hacerse notar, no para quedarse con la taza.
Cinco miligramos. La cifra más pequeña de toda la lista — y de las más caras por gramo.